El Salvador experimenta un auge sin precedentes en generación distribuida, impulsado por el encarecimiento de la energía convencional, el interés empresarial por soluciones sostenibles y el desarrollo de nuevas tecnologías que integran almacenamiento con baterías. VEKPOWER, empresa referente en el sector, lidera esta transición energética con una estrategia basada en independencia energética, eficiencia económica y soluciones personalizadas.
"Estamos trabajando en proyectos a nivel de vivienda, empresas e industria, con potencias desde 2.32 hasta más de 200 kilovatios", señaló la directora general de VEKPOWER, Cristina Morataya.
La empresa se especializó en soluciones solares que permiten a los usuarios desconectarse parcialmente de la red, utilizando baterías para el respaldo nocturno o durante cortes del servicio eléctrico.
Desde la aprobación de la normativa UPR para usuarios productores de energías renovables en 2017, El Salvador vivió un crecimiento exponencial en generación distribuida.

"Los tiempos de recuperación de la inversión rondan entre 2.8 y 5 años, incluso en proyectos pequeños, subrayó Morataya.
Este impulso se acentuó tras la pandemia, con picos de crecimiento a partir de 2021.
Un factor clave fue el incremento del costo de la energía convencional.
"En abril de 2024 se sufrió un incremento del 30% en la tarifa eléctrica, precisó la ejecutiva.
Este contexto motivó tanto a hogares como a industrias a migrar hacia soluciones de energía solar.
"El componente de sostenibilidad es ahora una bandera clave para las empresas", advirtió Morataya, en referencia a los compromisos ASG (ambiental, social y de gobernanza) que rigen la agenda corporativa.
Esta presión por demostrar procesos limpios se tradujo en un aumento sostenido de inversiones en sistemas fotovoltaicos.
VEKPOWER desarrolló una solución propia denominada "sistemas aislados asistidos por la red, que combina generación solar con baterías, permitiendo a los usuarios operar incluso en ausencia total del suministro eléctrico.
"Nuestros clientes están muy satisfechos al ver que sus ahorros pueden llegar hasta un 95% con almacenamiento, aseguró Morataya.
Estas soluciones cobraron aún más relevancia en contextos de crisis energéticas, como la vivida recientemente en Ecuador, donde los cortes prolongados de energía evidenciaron la fragilidad de los sistemas tradicionales.
El almacenamiento no solo ofreció autonomía, sino que también superó una limitación técnica del sistema interconectado, donde ante un corte de luz, el usuario se ve obligado a desconectarse para evitar inyecciones a la red.
Con baterías, esta dependencia desaparece.
Pese al crecimiento del sector, aún existen obstáculos regulatorios y falta de incentivos claros por parte del Estado. "Lo que nos falta es una política real de transición energética, reconoció Morataya, aunque aclaró que ya existen esfuerzos en curso.
Destacó avances desde la Dirección General de Hidrocarburos y Minas, y mencionó iniciativas como escuelas públicas con paneles solares integrados.
Aun así, "la mayoría de los encuestados en mi tesis doctoral afirmaron que lo que más los motivaría a invertir son los incentivos, apuntó.
En este sentido, Morataya sostuvo que se necesita una señal más contundente desde el Gobierno, como ocurre en países vecinos como Panamá o República Dominicana.
También valoró positivamente señales informales del sector público: "El Gobierno tiene la intención de que todas las entidades gubernamentales empiecen a generar energía limpia, compartió.
Entre las tecnologías emergentes que VEKPOWER busca introducir con más fuerza en El Salvador se encuentran los paneles flexibles, las tejas solares, los vidrios solares y los pisos fotovoltaicos.
Estos productos ya se están posicionando en países como España o China, y comienzan a llegar a América Latina.
Sin embargo, aún hay resistencia cultural a la inversión en soluciones innovadoras.
"La gente le tiene miedo a invertir en esto", lamentó la ejecutiva, aunque confió en que el convencimiento ambiental, sumado a la reducción de costos, dinamice la adopción de estas tecnologías.
De cara a los próximos años, el mensaje de VEKPOWER es claro: hay que planificar con anticipación y educar al mercado.
Morataya insistió en la necesidad de consultorías y capacitaciones técnicas, especialmente para empresas que aún no integran la sostenibilidad como estrategia.
SMuchas empresas aún no conocen estas tecnologías.
Esto no permite avanzar, remarcó.
Por eso, animó al sector privado a incorporar la transición energética en sus planes 2026, año que considera clave para consolidar lo sembrado hasta ahora.
"A estas alturas del año, ya nadie está pensando en lo que va a hacer en 2025, sino en cómo va a arrancar 2026", concluyó.

