La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) de Honduras proyecta el año 2026 como un punto de inflexión en la transformación de su matriz energética. Con un plan de trabajo que conjuga la finalización de normativas técnicas exigidas por la Ley General de la Industria Eléctrica (LGIE) y el desarrollo de nuevos marcos regulatorios para tecnologías emergentes, el organismo regulador apunta a sentar las bases de una transición energética acelerada en el país.
Según explicó Leonardo Deras, comisionado de la CREE, el ente se encuentra actualmente culminando regulaciones clave. "La CREE está en proceso de finalizar las normativas exigidas por la LGIE, puntualizó el funcionario.
Entre ellas se encuentran los esquemas tarifarios aplicables a sistemas aislados operados por distribuidores privados independientes, así como la normativa que regirá la supervisión de licitaciones de generación y transmisión.
Estas acciones responden al mandato de fortalecer el marco institucional del sector eléctrico hondureño, dotándolo de mayor claridad normativa y previsibilidad jurídica.

Pero la agenda de la CREE va más allá: el comisionado confirmó que el foco del ente estará puesto, hacia 2026, en normar tecnologías estratégicas para diversificar la matriz y reducir emisiones.
"Para el año 2026 la CREE continuará fomentando las acciones para el cambio de la matriz energética, normando tecnologías renovables como el hidrógeno verde, plantas híbridas, sistemas autónomos de almacenamiento y geotermia, detalló Deras.
Este anuncio marca un hito para el desarrollo del sector eléctrico nacional, al incorporar tecnologías aún incipientes pero de alto potencial en el escenario regional, como el hidrógeno verde.
La intención del regulador es habilitar condiciones técnicas y económicas para que estos proyectos puedan materializarse con respaldo institucional y reglas claras.
En este contexto, el almacenamiento energético también será clave.
Permite compensar la intermitencia de las fuentes renovables, mejorar la calidad del suministro eléctrico en zonas aisladas y ofrecer nuevos servicios al sistema interconectado.
La regulación de estos sistemas se perfila como una prioridad en la hoja de ruta de la CREE.
No obstante, el avance del regulador debe articularse con una visión estratégica desde el Estado.
En este sentido, Deras subrayó la importancia de un respaldo político claro.
"Las principales expectativas son la emisión de lineamientos de políticas públicas que se deberán implementar en Honduras para fomentar la renovabilidad de la matriz energética", afirmó.
Con estas declaraciones, el comisionado deja en evidencia que el éxito de la transición no solo depende de normas técnicas, sino también de decisiones de política energética que otorguen dirección y coherencia al proceso.
La existencia de lineamientos claros a nivel gubernamental facilitaría el trabajo regulatorio, daría certidumbre a los inversores y permitiría coordinar acciones entre los distintos actores del sector.
La convergencia entre regulación técnica y estrategia pública será determinante para que Honduras incremente la participación de fuentes renovables en su matriz, un desafío crucial frente a los compromisos climáticos globales y la necesidad local de mejorar la cobertura y calidad del servicio eléctrico.
En este escenario, la CREE se posiciona como un actor técnico central, encargado de sentar las bases normativas para que tecnologías como el hidrógeno verde, el almacenamiento y la geotermia escalen con eficiencia.
Con un horizonte normativo claro hacia 2026, la transformación del sistema eléctrico hondureño empieza a encontrar un camino institucional concreto, en el que convergen innovación, regulación y sostenibilidad.

