El líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, fue electo presidente de Chile.
Con el 58,3% de los votos, el político de ultraderecha se impuso en el balotaje frente a la oficialista Jeannette Jara, quien obtuvo el 41,7% de los sufragios y reconoció su derrota tras el escrutinio del 95% de los votos emitidos. De este modo, la jornada electoral chilena define un cambio de rumbo político en el país, que se materializará a partir del próximo 11 de marzo, cuando el nuevo mandatario asuma en el Palacio de la Moneda en reemplazo de Gabriel Boric. ¿Qué implica para el sector energético? El equipo de Kast anticipa un plan de reformas profundas centrado en la libertad del consumidor, señales de mercado, y apertura a tecnologías limpias sin subsidios. "La gran labor que viene ahora no es una gran labor legislativa.
No se trata de vender panaceas ni de bajar mágicamente los precios, sino de darle de nuevo la libertad al consumidor, hacer que los clientes tomen las decisiones y asegurar que las empresas compitan en equidad", manifestó José Venegas, referente energético del nuevo gobierno, durante un pasado debate organizado por ACERA. El objetivo central es garantizar que los clientes regulados y pequeños consumidores puedan "subirse al tren de la electrificación", superando la deuda pendiente que, según afirma, deja la administración saliente.
Para ello, el nuevo oficialismo proyecta una reforma estructural al sistema de distribución eléctrica, que permita mejorar la calidad del servicio, habilitar el acceso a generación y almacenamiento distribuido, y evitar interrupciones ante fenómenos climáticos. Para el nuevo gobierno, el futuro es renovable.

Con más de 30000 MW en evaluación ambiental o construcción, de los cuales el 99% son proyectos renovables, el país avanza hacia una matriz más limpia, sumado a que, de acuerdo con las proyecciones del equipo de Kast, Chile alcanzará en 2027 los 9000 MW de sistemas de baterías y hacia 2030, los 14000 MW BESS. Incluso, el especialista anticipa que "el carbón podrá retirarse casi en su totalidad en el primer quinquenio después de 2030", gracias a la combinación de energías renovables y baterías. Y si bien desde el equipo del nuevo mandatario celebran la transición energética, también destacaron que ello implica desafíos técnicos y, por tanto, la necesidad de herramientas adicionales para sostener la estabilidad del sistema eléctrico, como por ejemplo servicios complementarios, generación síncrona, inercia y corriente de cortocircuito, aunque ello no implicaría cambios o intervenciones legales. "El Coordinador Eléctrico Nacional tendrá que hacer más avance y ponerse más las pilas, probablemente en la buena definición de los servicios complementarios y de señales tarifarias para todos estos elementos que estamos echando en falta, para que el sistema tenga generación síncrona", indicó Venegas. Mientras se despliegan las nuevas soluciones, la propuesta contempla que la generación síncrona continúe siendo aportada por centrales térmicas o por los sistemas virtuales que puedan activar las baterías, no con fines de arbitraje, sino para aportar estabilidad y robustez.
Este enfoque permitiría avanzar hacia un sistema con participación mínima de generación fósil sin comprometer la seguridad operativa. "La forma de solucionar los problemas de la tarificación y de las tarifas es abordando los servicios complementarios, la transmisión, la flexibilidad en los consumos, la reducción del curtailment y la incertidumbre de los proyectos", insistió el referente energético del nuevo presidente de Chile.. Bajo esa premisa, apuntó contra la burocracia que enfrentan los generadores, la demora para conseguir permisos y las condiciones de seguridad en ciertas zonas, factores que aumentarían significativamente los costos de los proyectos y que posteriormente se trasladan a la tarifa final en lugar de tener precios más competitivos. PMGD: Fin del régimen transitorio y propuesta de mercado Uno de los focos más específicos del nuevo equipo será el ordenamiento de los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD), hoy bajo críticas por el uso extendido del régimen transitorio. "Hay que terminar con el abuso de que haya PMGD en construcción muchos meses después de que terminara el transitorio, afirmó Venegas, quien propone una revisión exhaustiva del sistema y el fin del régimen excepcional.
La idea es que las PMGD operen bajo reglas estables y en coordinación con el sistema, evitando problemas de seguridad derivados del autodespacho. "Hay buenas sugerencias que han surgido desde los clientes libres y desde varios sectores de que, por ejemplo, se tenga un mercado de contratos para las PMGD.
También lo podemos intentar y ver cómo se puede hacer eso.
Hay buenas soluciones que se deben hacer para las PMGD", reconoció. "Valorizamos mucho que haya generación distribuida cercana a los consumos, que evita la construcción de línea de transmisión.
Pero por todos esos puntos a favor y en contra, se requiere buscar un buen equilibrio entre ambas ideas, que las PMGD disfruten y aprovechen del beneficio que causan al sistema por estar cerca de los consumos, pero sin abusos y con las reglas claras y colaborando a la seguridad del sistema", explayó. De esta manera, la hoja de ruta energética del próximo gobierno buscará posicionar a Chile en un nuevo ciclo de desarrollo renovable, priorizando eficiencia, estabilidad operativa y protagonismo del consumidor. El discurso liberal de la nueva administración promete soluciones desde el orden técnico y el impulso al mercado, pero queda por verse si, a partir del 11 de marzo del 2026, esa estrategia será suficiente para sostener la estabilidad del sistema y responder a las expectativas de tarifas más justas, calidad de servicio y seguridad energética.

