Todo el mundo relacionado con las energías en Argentina, y sobre todo aquellos que están relacionados con las energías renovables, estamos esperando con expectativas y cierto grado de preocupación la reglamentación de la nueva Ley 27.191.
Con expectativas porque obviamente es un paso muy importante, no por la reglamentación de la ley en sí, ya que leyes ha habido muchas y ninguna se ha cumplido, sino porque es la primera vez que se ve un intento por incorporar las energías renovables a la matriz energética nacional de forma seria, planificada y previsible.
Esto sin lugar a dudas es un enorme paso en la dirección adecuada.
Pero hago hincapié en la preocupación porque sabemos que un paso en falso en este proceso puede resultar perder una oportunidad que difícilmente vuelva a presentarse en muchos años.

Hemos mantenido muchas discusiones con los responsables de la reglamentación de la Ley y podemos observar dos cosas: 1 - Hay una extrema preocupación por la transparencia del proceso a través del cual se celebrarán los nuevos contratos (lo cual es válido), y se plantea como mecanismo para lograr esto un sistema de licitaciones por bloques de energía, lo que es complejo. 2- Hay mucho interés de que estos contratos se celebren rápidamente y al menor costo posible.
Estos factores parecerían ser el principal foco de la actual gestión por sobre otros aspectos que son más trascendentes que una tarifa un poco más baja o la elección de un método de contratación (todos sabemos que las licitaciones no garantizan transparencia y que una contratación directa no es sinónimo de corrupción).
También es cierto que además se ha mencionado que se ponderará el grado de contenido nacional, pero en este caso está muy claro que el orden de los factores sí altera el producto.
Es decir, no es lo mismo seleccionar, entre los proyectos que impulsan un desarrollo local, a aquellos que resulten más competitivos, que seleccionar entre los proyectos más baratos, a aquellos que tengan un mayor grado de contenido nacional.
Suena parecido pero no es lo mismo.
Vale destacar que cuando me refiero a contenido nacional no me refiero sólo a la fabricación de equipos y componentes, sino al desarrollo de los propios proyectos hechos por empresas locales.
Tal es el caso del Parque Eólico de Arauco.
Por otro lado, los dueños de los recursos primarios, sobre todo en lo que se refiere a energías renovables, son las provincias; provincias que en todos los casos necesitan imperiosamente desarrollar sus economías.
No podemos darnos el lujo de perder la oportunidad de poner los cimientos de un sector genuinamente regional, que posteriormente deberá consolidarse en merito a su capacidad, pero que indudablemente necesita de un período de "invernadero" durante el cual se lo contenga y proteja (como cualquier actividad).
Resumiendo, el cumplimiento de la ley puede lograse a través de diferentes mecanismos.
El priorizar precio y plazo de entrega (los dos juntos) por sobre el desarrollo local vuelve a poner por delante las necesidades inmediatas de los grandes centros urbanos por sobre las necesidades de desarrollo de las economías regionales.
El realizar una subasta de energía bien hecha que evite las especulaciones requiere tiempo, tiempo que después se le restará a la ejecución de los proyectos incrementando las dificultades a los proyectos locales.
Las provincias que en definitiva son las dueñas de los recursos primarios deben ser consultadas y atendidas en el proceso de planificación del sistema eléctrico dentro del cual se encuentra la reglamentación de la Ley 27.191.
Debe encontrarse el mecanismo que, cumpliendo la Ley, priorice los desarrollos regionales y esto debe hacerse en forma ágil.
Se puede priorizar tiempo y desarrollo local; se puede priorizar precio y desarrollo local, pero no es compatible tiempo, precio y desarrollo local.
De los 3 factores el desarrollo local es el único que no puede ni debe quedar en segundo o tercer plano.
La energía debe considerarse no solo como un insumo o bien de consumo, sino como un vector de desarrollo económico aguas arriba del MWh.
Todos los países que necesitan ampliar sus economías en forma diversificada reconocen e impulsan esto.
Argentina tiene técnicos industria y tecnología suficiente para capitalizar esta oportunidad, desperdiciarla sería un error estratégico de proporciones.
