República Dominicana ha logrado consolidar una combinación poco frecuente en la región: estabilidad macroeconómica, reglas claras y metas ambiciosas en energías renovables. Este conjunto de elementos se traduce en señales claras para el capital internacional, que ha respondido con fuerza en el último año.
Según William Villalobos, CEO de Core Alliance, el país concentró el 26% de toda la inversión extranjera directa en el primer semestre de 2025, exclusivamente en el sector energético, lo que lo convirtió en uno de los líderes en atracción de capital para infraestructura limpia en el Caribe.
"República Dominicana combina tres elementos muy poco comunes en la región.
Primero, estabilidad macroeconómica; segundo, un sector energético que lidera en atracción de capital extranjero; y tercero, la claridad regulatoria y objetivos concretos", destacó el ejecutivo.

Los datos respaldan esa afirmación: el Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento del 4,5% para 2025 y 5,1% en 2026, muy por encima del promedio latinoamericano.
"La misión del FMI en 2025 fue categórica: República Dominicana es un país con crecimiento sano, inflación controlada y disciplina fiscal.
El enfoque no es restrictivo, sino de acompañamiento, puntualizó Villalobos, aludiendo a la reciente evaluación del organismo.
Ese respaldo multilateral se traduce en previsibilidad para los inversores, especialmente en sectores como energía limpia, digitalización de redes y minería estratégica.
"Si las condiciones previstas se cumplen según lo dicho por el FMI, RD crecerá por encima del promedio regional y con espacio real para abrir nuevas líneas de inversión verde y digital", aseguró el CEO de Core Alliance.
Los avances no se quedaron solo en el plano macroeconómico.
A nivel sectorial, República Dominicana cerró 2024 con 1.396 MW renovables instalados y otros 460 MW en techos solares de autoconsumo.
Además, la Comisión Nacional de Energía ya reportó 286 MW interconectados bajo esquemas de medición neta, y trabaja actualmente en una actualización del reglamento de generación distribuida.
Para Villalobos, ese desarrollo no solo aporta a la meta de 25% de generación renovable para 2025, sino que también abre la puerta a una democratización de la inversión.
"Eso no solo da estabilidad a gran escala, también democratiza la inversión.
Yo creo que esas condiciones hacen que el país posea un ecosistema que inspira confianza a cualquier inversor en la industria energética, y lo estamos viendo", expresó.
El CEO destacó también que República Dominicana está avanzando hacia modelos innovadores de articulación públicoprivada.
Aunque en este artículo no se desarrolla el tema de las licitaciones, Villalobos dejó entrever su posición: "Soy un convencido de que esa visión sectorial de esfuerzos conjuntos con esquemas distintos para hacer las cosas es oro para los inversionistas; y RD está demostrando que quiere ir por esa ruta.
Con metas claras, respaldo institucional, regulación en evolución y resultados tangibles, República Dominicana se proyecta como uno de los mercados más sólidos del Caribe para la transición energética. El país no solo busca integrar más renovables, sino construir una arquitectura financiera y regulatoria que sustente esa integración en el largo plazo.

