Guatemala dio un paso decisivo en la transición energética de Centroamérica al presentar su hoja de ruta energética nacional hasta 2040 en SER 2026, una cumbre organizada por la Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER) .
El evento también marcó un hito regional: el lanzamiento formal de ARCA , la primera alianza que reúne a asociaciones de energías renovables de Centroamérica y el Caribe .
La hoja de ruta detalla cómo Guatemala planea alcanzar el 80% de generación de electricidad renovable para 2035, agregar 1.000 MW de nueva capacidad limpia y lograr el acceso universal a la electricidad en las zonas rurales para 2032.
También describe una modernización integral del sistema eléctrico, con especial énfasis en la infraestructura de transmisión, el almacenamiento de energía y las finanzas verdes.
Paralelamente al plan nacional, la creación de ARCA, que reúne a Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá y la República Dominicana, abre la puerta a una coordinación técnica, regulatoria y financiera más profunda en un momento en que la demanda regional de energía está aumentando rápidamente y los compromisos climáticos requieren respuestas estructurales.
Esta hoja de ruta no es solo otro diagnóstico.
"Se trata de una agenda concreta para llevar a cabo una transformación que llevamos años posponiendo", afirmó Alfonso González , presidente de AGER, durante la sesión inaugural.
La estrategia se estructura en torno a tres fases de implementación:
Preparación (2026-2030): reformas normativas, diseño de planes de financiación y nuevas licitaciones de energías renovables.
Transformación (2031-2035): desarrollo de infraestructuras importantes, integración a gran escala de energías renovables y electrificación rural acelerada.
Consolidación (2036-2040): despliegue de tecnologías de almacenamiento de energía, introducción de créditos de carbono vinculados al sector energético y mecanismos de resiliencia para hacer frente a los fenómenos climáticos extremos.
Los sistemas de almacenamiento de energía en baterías se consideran un factor clave para respaldar una mayor proporción de energía renovable variable, mejorar la estabilidad de la red y reducir la congestión en la red de transmisión.
La hoja de ruta se estructura en torno a cinco pilares fundamentales: la expansión de la generación de energía renovable, el desarrollo de la red de transmisión, el acceso universal, la eficiencia energética y el fortalecimiento institucional.
También aboga por mecanismos basados en el mercado, una mayor certeza regulatoria y una coordinación interinstitucional más sólida como condiciones clave para una implementación exitosa.
Tanto la hoja de ruta nacional como la alianza regional llegan en un momento crítico.
Guatemala aún no ha explotado alrededor del 88% de su potencial de energía renovable, al tiempo que ya enfrenta limitaciones en su sistema eléctrico debido a la escasa planificación y la falta de inversión en infraestructura.
Desde una perspectiva regional, ARCA tiene como objetivo armonizar las agendas técnicas y regulatorias, lo que podría permitir subastas coordinadas, estándares armonizados y un mejor acceso a la financiación multilateral a gran escala.
"La región necesitaba una arquitectura de cooperación más formal y estratégica."
Hoy en día, esa arquitectura existe y se llama ARCA, afirmó Astrid Perdomo, directora ejecutiva de AGER.
SER 2026 también contó con ponentes internacionales que reforzaron la sensación de urgencia y oportunidad.
Diego Mesa Puyo, exministro de Energía de Colombia, sostuvo que el sector energético debe pasar de un enfoque reactivo a uno con visión de futuro.
Por parte de Siemens, Patrice Rimond destacó los avances en la digitalización de la red eléctrica, mientras que Christopher Barry, de Linea Energy, presentó un estudio de caso a gran escala sobre la integración de la energía solar fotovoltaica en procesos industriales.
Mientras tanto, Gisela Sánchez, presidenta ejecutiva del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), advirtió que la transición energética sin inversión sigue siendo solo retórica, e instó a los gobiernos y desarrolladores a priorizar proyectos financiables con un impacto territorial tangible.
Los dos anuncios principales, la hoja de ruta nacional y la alianza regional, dejaron una clara conclusión en SER 2026: la transición energética en Centroamérica ha trascendido el debate técnico y ahora es una decisión política y económica urgente.
Pasar de la fase de diagnóstico a la de ejecución no es opcional.
Es el único camino a seguir, concluyó Perdomo.

